martes, 30 de diciembre de 2014

Origenes, saga Lux

Treinta y un horas, cuarenta y dos minutos y veinte segundos habían pasado desde que las puertas se cerraron, separando a Kat de mí. Treinta y un horas, cuarenta y dos minutos y veinte segundos desde que la última vez que la vi. Treinta y un horas, cuarenta y dos minutos y veinte segundos llevaba Kat en las manos de Daedalus.
Cada segundo, cada minuto y cada hora que pasaban me volvían jodidamente loco.




-Sí -dije-. Cualquier cosa vale la pena por ella.




Si cerraba los ojos, podía ver a Kat saliendo de la puerta principal, vistiendo esa maldita camiseta que decía: Mi Blog es mejor que tu Vlog, y pantalones cortos... Esas piernas... -Daemon Black.




Se sintió como si todo el oxigeno de la habitación hubiera sido absorbido. -Daemon Black



- ¿Sabes? Siempre supe que le gustabas antes de que lo admitiera frente a mí o a ella misma.
Apenas sonreí. -Sí, yo tambien. -Kat y Dee.



-¿Qué pasa con la escuela? ¿Quieren a una hibrida loca corriendo sin eduacion? ¿Qué pasa con mi madre? ¿Mis amigos? ¿Qué pasa con mi vida? ¿Mi blog? -Bueno, mi blog era gravemente la menor de mis preocupaciones, pero maldita sea, era importante para mi-. Han robado mi vida. ¿y creen que yo deberia estar aquí y ceptarlo? ¿Qué no deberia exigir respuestas? ¿Saben qué? Pueden besarme el tresero.   -Kat




El extraño niño ahora me miraba con esos ojoos color púrpura
Diablos, no me gustaban los niños raros.



Me pregunte si el buen doctor iba a besarlo. -Katy.






No hay comentarios:

Publicar un comentario