¡Buenos días, princesa!
¡He soñado toda la noche contigo!
íbamos al cine y tú llevabas aquel vestido rosa
que me gusta tanto.
¡Sólo pienso en ti, princesa!
¡Pienso siempre en ti!
Ser tímido no es algo malo. No tienes por qué mejorar. Si eres tímida, pues lo eres y ya está. De vez en cuando es bonito encontrarse a alguien que no se crea el mejor del mundo y que no es un gran prepotente.
Hola, Ester:
Creo que ha llegado el momento de confesarte todo lo que siento. Estoy enamoradisimo de ti. Pienso cada minuto del día en tus ojos, en tu boca, en tus labios, en tu sonrisa…En realidad, Ester, no hay ni un solo segundo de mi vida en el que no deje de pensar en ti. Pero no quiero pasarlo peor de lo que ya lo estoy pasando. No soportaría que me miraras a la cara y me rechazara. Así que sólo me decidiré a revelarte mi identidad si marcas mi nombre con una cruz.
¿Con cuál de estos chicos te gustaría salir si te lo propusiera?…
…Si estuvieras dispuesta a mantener una relación conmigo, lo sabré. Si no. permaneceré oculto para siempre. Y me olvidare de tu amor.
Deja esta carta con tu respuesta mañana después de clase en el árbol que hay en el patio del instituto. Piénsatelo bien.
Por favor, no te rías de mí. Esto no es ninguna broma.
Espero emocionado e impaciente tu respuesta.
Un beso muy grande, te quiere
tu gran admirador, ya no tan secreto.
PD: No le digas a nadie lo que te acabo de escribir. Esto es muy importante para mi.
PD2: Te quiero muchísimo.
-No sé qué haría sin una amiga como tú
-Te comprarías un perrito.
-Tonta.
-¿Y tú qué haces aquí?
Esa es una buena pregunta. ¿Qué demonios está haciendo ella allí? No sabe la respuesta. Sólo sabe que el chico del que está enamorada y su mejor amiga se están liando ahora mismo a sólo unos metros de ella. Eso y que aquel joven de larga melena tiene la sonrisa más increíble que ha visto nunca.
-¿Los cinco? No, eso ya está inventado -insiste la propia Elísabeth.
-El club de los marginados -propone Bruno.
-No, marginados, no. Pero…¿incomprendidos?
-El club de los incomprendidos -recita Meri sonriente-. Me gusta como suena.
-¡Y a mi!
-Me parece un nombre genial.
Ahí está el chico que le concedió su primer beso. El primero que la defendió de los malos. El que durante un tiempo fue su gran amor platónico.
-¡Chicos! -grita mientras se sube encima de una silla-. Como escribió uno de los ídolos de mi querido Raúl, "Oh, capitán, mi capitán". Ya va siendo la hora de partir. Ma voy. He pasado unos años increíbles a vuestro lado. No podría haber encontrado mejores amigos como vosotros. Y os doy las gracias a todos por ser como sois y por haberme dejado ser como soy. Vosotros me comprendisteis. Algo que nadie más consiguió.

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