jueves, 15 de enero de 2015

Origen

- Quiero casarme contigo porque estoy enamorado de ti, Kat. Siempre te amarĂ©. Eso no va a cambiar hoy o dentro de dos semanas. EstarĂ© tan enamorado de ti en veinte años como lo estoy ahora. -SoltĂ³ mi mano y la subiĂ³ ligeramente, ahuecando mi mejilla-. Es por eso que quiero casarme contigo.   
-Daemon Black.




-Tengo la sensaciĂ³n de que convertirĂ¡s esto en una conversaciĂ³n pervertida.
-¿QuĂ©? Nunca harĂ­a una cosa asĂ­. Tienes un cerebro retorcido, Kitte. Estoy horrorizado por tu sugerencia.
NegĂ³ con la cabeza. -Siento haber corrompido tu inocencia y virtud.
     -Daemon y Katty.





Su arma se moviĂ³ hacia donde todos nosotros nos encontrĂ¡bamos, brillando como un maldito letrero de DispĂ¡renme Ahora. Por favor y Gracias.




-No me di cuenta de que disparar un arma serĂ­a tan sexy. -Daemon.




El parto me aterraba. -Daemon Black




-¿Tienes miedo?
Daemon riĂ³ suavemente. -Yo, ¿en serio? No.
-¿Eres demasiado impresionante para eso?
-Estas aprendiendo. Estoy orgulloso de ti.
Me reĂ­.




Era tiempo de montar el espectĂ¡culo. -Daemon.




Dios, que manera de hacerme sentir estĂºpida.
Se echĂ³ a reĂ­r.
Lo mirĂ©. -EstĂ¡s leyendo mis pensamientos, ¿no es asĂ­?
-Archer y Kat.



Dios mío, extrañaba mis libros. Quería abrazarlo, amarlos, apretarlos.




-¡Fuera de mi cabeza!
-No puedo evitarlo -contesto Archer-. Estas transmitiendo tus pensamientos tan condenadamente fuerte, que siento que debo ir a sentarme en un rincĂ³n y comenzar a mecerme, susurrando el nombre de Daemon una y otra vez



Desde el primer dĂ­a ella habĂ­a hundido sus garras en mĂ­, y no querĂ­a que se fueran. -Daemon




Katy y yo lucimos adorables con camisetas de la carretera Extraterrestial. TĂº lucirĂ­as estĂºpido. Puedes agradecĂ©rmelo luego.
-Luc a Daemon.




Recordaba que Daemon me habĂ­a dicho que los luxen maduraban mĂ¡s rĂ¡pido que los humanos, y no en el aspecto fĂ­sico, sino en el intelecto y las habilidades sociales, lo que me parecĂ­a dudoso teniendo en cuenta la forma en que actuaba a veces.




Casi todas las mujeres que visten trajes de pantalĂ³n son malvadas.




-Entonces hazlo.
-¿No eres un poco mandona?
-CĂ¡llate y pĂ¡sate a tu verdadera forma para que puedas sentirte mejor. ¿QuĂ© te parece? ¿Suficiente mandona para ti?
Se riĂ³ suavemente. -Lo amo.




Matrimonio.
Bebés.
Aliens en Las Vegas.
El maldito mundo estaba llegando a su fin.
-Daemon Black.




-Me agradas, Daemon. Eres un dolor en el trasero y un sabelotodo, pero me agradas.




Me tropecé, casi perdiendo el equilibrio, y eso trajo a mi mente una enorme dosis de "que demonios". Yo nunca me tropezba. Tenía un equilibrio maravilloso. O un balance. Como sea.
-Daemon Black.




Le di una sonrisa forzada. -Nadie puede negar mi encanto.
-Daemon




Nancy se veía tan entusiasmada que creí que me iba a besar, y pensé que realmente tendría que golpear a una chica.
-Daemon




-No eres una mala persona. No eres un monstruo. -Sus cejas se contrajeron, y abriĂ³ la boca-. Y no, no eres como Blake. AsĂ­ que ni siquiera vayas ahĂ­. Nunca podrĂ­as ser como Ă©l. Eres buena por dentro, Kitten. Sacas lo mejor de las personas, inclusive de mĂ­. -Le di un codazo con mi brazo, y me dedico una sonrisa-. Eso deberĂ­a de hacerte ganar el premio Nobel de la Paz.- Se inclinĂ³ y colocĂ³ un beso suave, del tipo que atesorare por siempre, contra mis labios.




-No soy la mayorĂ­a de los chicos, ¿No lo habĂ­as adivinado ya?
-Soy un poco lenta algunas veces.
-Es bueno que no me gustes por tu cerebro. -Su boca se abriĂ³ y me golpeo en le brazo.
-Daemon y Katy




Me quedĂ© mirando al chico, preguntĂ¡ndome si habĂ­a algo que no pudiera hacer.
-No. -Luc me guiĂ±Ă³ un ojo.




Los juegos del hambre para hĂ­bridos alienĂ­genas.




-Mereces una recompensa -dijo, y pensé que merecía poner mis pies en su trasero-. Puedes pasa la noche con Kat.




-Puedes apostar tu pequeño trasero -dijo Archer
-No me gusta que hables del trasero de Kat, pero aparte de eso, ¿a donde vamos? -pregunto Daemon.




-Vinimos hasta aquĂ­ para salvar tu trasero, pero luego tĂº terminas salvando tu propio trasero antes de que pudiĂ©ramos hacer algo. Que manera de robarnos protagonismo y gloria, Daemon.
-Dee




Por Ăºltima vez, sal de mi cabeza.
Es difĂ­cil no tentarse. Tienes una gran cabeza.
-Kat y Archer.




Salvaste mi vida. VolteĂ¡ndome de nuevo hacia ella. Eso es caliente.
-Daemon




No te ofendas, pero no tengo ningĂºn deseo en hacer ningĂºn bebĂ© raro contigo en este momento.
Me atraganté con mi risa. Serías bendecida de tener un hijo mío. Admítelo.
RodĂ³ sus ojos. En serio. Tu ego no conoce lĂ­mites, no importa la situaciĂ³n.
Oye. Me gusta ser constante.
-Daemon y Katy




-¿Sabes lo que pienso, Daemon? Eres un montĂ³n de bravatas. Una boca inteligente con muchos mĂºsculos que la respalden, pero en realidad no tienes control en esta situaciĂ³n, y en el fondo lo sabes. AsĂ­ que mantĂ©n en funcionamiento tu boca. Me resulta divertido.
Mi mandĂ­bula se apretĂ³. -Vivo para entretenerte.




MaldiciĂ³n ya extrañaba mis libros. -Katty




Así que pensé en zorros bailando, vistiendo faldas de hierba.
Archer soltĂ³ un bufido. -Eres rara.

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